La banca se vió atraída hacia
la Amazonia, como consecuencia de la entrada del caucho en la escena mundial.
En ese momento surge la industria de automóvil, también las bicicletas,
entonces el caucho toma una relevancia tremenda. Es por eso que los ojos se
vuelcan a la Amazonia. “Madera que llora” es la traducción de la palabra
indígena “Caucho”, a fines del siglo XIX el caucho ocupó un lugar preponderante
en el interés económico mundial y significó para Loreto una época de grandes
exportaciones. La poca o ninguna presencia del Estado en Loreto propició que
una nada natural “Ley de la Selva” se aposentara.
Pero vale recordar que Jorge
M. Von Hassel en su libro “La Industria Gomera en el Perú” hace un distingo
entre el cauchero y el shiringuero. El primero corta los árboles para extraer
la goma y así lo destruye, es un depredador neto, generalmente es peruano.
Es propicio señalar que antes,
en 1890, el gobierno central decidió tomar medidas estrictas para controlar el
pago de impuestos y aranceles de los empresarios y comerciantes de nuestra
región. De hecho sabemos que en 1885 se inauguró en Iquitos la Oficina de
Recaudación, denominada después Compañía Recaudadora de Impuestos, y que más
tarde se convirtió en la Caja de Depósitos y Consignaciones (AANC); la cual
operó hasta el año 1963.
A fines del año 1911 se
estableció en Iquitos una sucursal del Bank of London; esto trajo un bienvenido
alivio a la comunidad comercial de la región, ya que realizaba transacciones
financieras de carácter general, otorgando créditos a tasas fijas e
introdujeron el sistema de cuentas corrientes, con uso de cheques personales,
sin embargo el estallido de la Primera Guerra A manera de reflexión quisiera
decir que en la época del caucho, Iquitos llegó a ser más importante que Lima
en dinamismo económico, nuestra “Isla Bonita” era una ciudad europea, porque
teníamos conexión directa, con Londres, Nueva York, París, etc., por eso los
loretanos tenemos que pensar como loretanos y no como limeños. Y dirigir
nuestra mirada hacia el este, ya que nuestros ríos son nuestras carreteras y
nuestra salida natural es por Brasil y Colombia.
A finales de la década del 20’
se instaló el poderoso Banco Alemán Trasatlántico (Deutsche Überseeische Bank).
Y es que durante el nazismo, este banco se encargó de transferir fondos
económicos para los simpatizantes del bando beligerante del “EJE”; y
colaboraron con la Alemania de Hitler bajo un lema: “son sólo negocios”. Un
banco, como cualquier otro tipo de firma, responde a su deseo por maximizar
beneficios. Esto es cierto ahora, como lo fue en la época del boom del caucho.
De otra manera, los bancos privados difícilmente hubieran venido a Iquitos.
Como vimos el sistema bancario
en Loreto tiene sus orígenes en los tiempos de la bonanza del caucho, pues la
fundación de los primeros bancos se asoció a la canalización de capitales
orientados al negocio del caucho y a la madera, así como a la concesión de
algunos créditos o colocación de capitales en el extranjero (básicamente
Europa), por parte de los empresarios (consignatarios); del caucho.
A propósito de ello, recién en
el año 1922 se aprobó en el Perú el funcionamiento de un Banco de Reserva para
organizar el sistema crediticio y la emisión monetaria. Es a partir de este
momento que recién se puede hablar de una moneda nacional en el Perú. Su capital
inicial fue de 2 millones de libras peruanas y su directorio lo formaban siete
miembros: tres elegidos por los bancos, uno como defensor de los intereses
extranjeros y tres nombrados por el gobierno. Además de tener total
independencia del Ejecutivo, debía emitir billetes respaldados por oro físico,
fondos efectivos en dólares y en libras esterlinas, no menores del 50% del
monto de dichos billetes.
Un problema recurrente en la
economía de Loreto era la escasez de capital, durante la época del caucho las
fuentes más importantes de capital fueron los bancos mercantiles europeos. A
excepción de los dos bancos extranjeros fundados referidos líneas arriba en
este artículo durante el periodo de finales del siglo XIX y principios del XX,
no se constituyó ningún otro banco en nuestra ciudad. La Segunda Guerra Mundial
reactivó el comercio de Loreto y por un tiempo se pudo contar fuentes de
capital extranjero y nacional. Fue alrededor de esta época cuando se fundó la
“Corporación Peruana del Amazonas” para otorgar préstamos a los extractores de
caucho, y fue cuando abrieron en Iquitos los primeros bancos comerciales
limeños.
Con la decadencia de las
exportaciones en la década del 50’ la economía de Loreto entró en un periodo de
contracción, por una escasez de capital. Fue en estas circunstancias que, en
1962, un grupo de empresarios de Iquitos decidió fundar el “Banco Amazónico”
con un capital de solo US$ 373,000. Este banco se fundó aprovechando la
legislación promulgada en años anteriores por el presidente Manuel Prado, la
cual favorecía el establecimiento de bancos regionales. El Banco Amazónico tuvo
un éxito inmediato, confirmando así que sus fundadores tenían razón sobre la
necesidad de un banco regional. Solo un año después de abrir sus puertas este
banco llegó a controlar el 23% de los ahorros y el 44% de los préstamos de la
región; hacia 1969, estas cifras se habían incrementado hasta el 40% y 50%
respectivamente. Llegando a habría sucursales o agencias no sólo en Loreto, si
no también en San Martín, Ucayali, Amazonas, Huanuco y Lima.
Pero el Banco Amazónico actuó
en función de los intereses de un grupo de elite de empresarios de Iquitos, de
esta manera, la mayor parte de los créditos con intereses preferenciales
incluidos fueron destinados a la industria de la madera, alimentaria y de
construcción fluvial; que para el año 1979 representaba el 79% de la cartera de
créditos. Esto hizo que quienes criticaban a este banco cambiaran el lema
sarcásticamente a “El Dinero de la Amazonia para la Burguesía Amazónica”. A
principios de la década del 80’ el banco se encontró con una pesada cartera de
deudas, la mayor parte de las cuales correspondía a sus propios accionistas,
quienes no sentían ningún apuro en pagar sus préstamos.
Es así como hace 27 Años, el
Banco Continental se fusionó con varios Bancos Regionales siendo uno de ellos
el Banco Amazónico; Institución financiera que en su época de gloria lideraba
la banca y finanzas en gran parte de la Amazonia peruana (Iquitos, Yurimaguas,
Pucallpa, Tarapoto, Moyobamba, Tingo María, etc.), apoyó bastante a pequeños y
medianos empresarios, la gente con raíces selváticas se sentía representada y
se volvió cliente fidelizado.
Recién en la década del ‘60 se
instala en nuestra ciudad la Cooperativa Fatima Ltda frente a la plaza 28 de
Julio, Institución de Intermediación Financiera que ofrecía los mejores
servicios en cuanto a créditos y caja de ahorro, y tenía como función
incentivar el ahorro y promover las microfinanzas como una contribución a la
mejora de la calidad de vida de sus asociados. A principios de la década del
‘80 se instala en Iquitos una sucursal del Banco Industrial del Perú, que
funcionaba en la segunda cuadra del jr. Próspero; en esa misma década se
constituye la Mutual Loreto en la esquina de Próspero con Ucayali y luego pasó
a ser Caja Municipal de Ahorro y Crédito de Maynas, destinada a impulsar las
microfinanzas en la región.
Hacia finales del siglo XX tomó fuerza las instituciones financieras
especializadas en Microfinanzas y con ello llegaron el Banco de Trabajo, ahora
CrediScotia, MiBanco y BanBif. Pero eso ya corresponde a la Banca moderna y a
la que denominamos negocio de intermediación financiera; pero lo que si nos
debe quedar claro, es que el desarrollo bancario era muy elevado desde que los
bancos europeos se instalaron en Iquitos a principios del siglo XX.